Los tipos de virtud según Aristóteles


Aristóteles distingue entre dos clases de virtudes: las del intelecto y las del carácter. Ambas clases pertenecen al alma, pero la primera a la parte del alma que se ocupa de razonar, mientras que la segunda a la que no puede razonar, pero es capaz de seguir a la razón.

Las virtudes intelectuales se dividen a su vez en dos tipos: las que son propias del razonamiento teorético (esto es: dirigido al conocimiento) y las que lo son propias del razonamiento práctico.

Cuando se habla de virtudes tales como el coraje y la templanza se está hablando de virtudes del carácter.

La Virtud según Tomás de Aquino


En su Suma Teológica, Tomás de Aquino trata la esencia de las virtudes, que no es otra cosa que su definición. Esto lo hace en la 'Cuestión 55' de la primera parte de la segunda parte, de donde están extraídas las siguientes respuestas que da:

Sobre si la virtud humana es un hábito:

"La virtud denota una determinada perfección de una potencia. Ahora, la perfección de una cosa es considerada principalmente con respecto a su objetivo. Pero el fin de la potencia es el acto. Por eso se dice que la potencia es perfecta de acuerdo a si es determinada hacia su acto.

Ahora bien, hay potencias que por sí solas están determinadas a sus actos; por ejemplo, las potencias naturales activas. De ahí que estas potencias naturales sean en sí mismas llamadas virtudes. Pero las potencias racionales, que son propias del hombre, no están determinadas a un solo acto, sino que se inclinan indiferentemente a muchos; y están determinadas a los actos por medio de los hábitos, según consta por lo dicho anteriormente. Por tanto, las virtudes humanas son hábitos."

Sobre si la virtud humana es un hábito operativo:

"La virtud, por la misma naturaleza de la palabra, implica alguna perfección de una potencia, como hemos dicho anteriormente. Por eso, dado que la potencia es de dos clases, a saber, potencia con referencia a un ser, y potencia con referencia a un acto, la perfección de cada una de estas es llamada virtud. Pero el poder con referencia a un ser está sobre la parte de la materia, que es el ser potencial, mientras que la potencia con referencia a un acto está sobre la parte de la forma, que es el principio del acto, ya que todo actúa en la medida en que es un acto.

Ahora bien, el hombre está constituido de tal forma que el cuerpo sostiene el lugar de la materia, y el alma el de la forma. El cuerpo, ciertamente, el hombre lo comparte con otros animales; y lo mismo se debe decir de las fuerzas que comparten el alma y el cuerpo; y solamente aquellas fuerzas que son propias al alma, a saber, las fuerzas racionales, pertenecen únicamente al hombre. Y por lo tanto, la virtud humana, de la que estamos hablando ahora, no puede pertenecer al cuerpo, sino que pertenece solamente a aquello que es propio al alma. Por eso la virtud humana no implica una referencia al ser, sino más bien al acto. Consecuentemente, es esencial a la virtud humana el ser un hábito operativo."

¿Qué es el atomismo?


El atomismo es una filosofía de la naturaleza desarrollada por Leucipo y su estudiante Demócrito en el quinto siglo antes de Cristo. Los atomistas sostenían que el mundo natural consiste de dos cuerpos fundamentales opuestos: átomos y vacío. Siendo el último la negación del primero; la nada.

En esta teoría, los átomos son inmutables y se mueven por el vacío formando diferentes combinaciones que a su vez se agrupan en sustancias. Los átomos son pensados como bloques de construcción muy pequeños e indestructibles. La palabra atomismo deriva del adjetivo griego 'atomos' que significa 'no cortable.' Todavía hoy en día, en algunos ámbitos, cuando algo es indivisible, se dice que ese algo es atómico.

Durante el siglo XIX, hubo químicos y físicos que teorizaron sobre la existencia de ciertas partículas que formaban toda sustancia y, respetando la tradición, las llamaron átomos. Sin embargo durante el siglo XX se descubrió que estos 'átomos' están compuestos de entidades más pequeñas, tales como el electrón, el neutrón, y el protón. Otros experimentos mostraron que incluso el neutrón puede ser dividido en partículas más fundamentales, llamadas quarks.

Esto demuestra que todavía se está buscando aquella partícula indivisible a la que se referían los primeros atomistas, que no debe ser confundida con el átomo del que habla la química.